¿Por qué es tan caro morirse?

El tiempo se me escurre entre los dedos.

Las rebajas en la tienda, el cambio de temporada, intentar hacer decenas de cosas pendientes ahora que estoy relajada sin hombres alrededor, dedicarme un rato para mí sola sin prisas y sin obligaciones…

Veo que los correos sin leer empiezan a tener cuatro cifras y que los feeds de los blogs amenazan con meterme una demanda por lo criminal. Vale, esto es cuestión de organización- me digo decidida. Echa un vistazo por encima a los correos y estableces prioridades. Me pongo a ello.

El primero en la frente, Dolega traspuesta…

No puedo separar los ojos del cartel. Creo que me estoy haciendo mayor, en serio.  Recuerdo mis clases de publicidad, de opinión pública  y pienso lo que hubieran dicho mis profesores al ver el concepto publicitario en cuestión.

Lo repaso…

Saco cuentas. ¡¡Seiscientos y pico euros en un cochecito!!

¿Pero qué tipo de cochecito le compran al niño, un Golf?

¿Qué diablos es la “tanatoestética”?

¡Espero que no sea levantarte  pómulos y párpados justo antes de enterrarte!

Porque ya sería mala leche ir toda la vida llena de arrugas para que la final te dejen monísima.

Veo la diferencia de precios por provincia y alucino

A Málaga, hay que irse a morir a Málaga. No se hable más.

Veo la comparativa y pienso en un factor que no han tenido en cuenta. Para el nacimiento cuentas con los regalos familiares, pero no conozco a nadie que haya regalado el ataúd en una muerte.

Me dispongo a mandar el mail a la papelera llegando a la conclusión de que al final todo es cuestión de dinero de principio a fin…ó no.

En ese momento me acuerdo de una anécdota del Niño.

Cuando tenía como diez años quiso comprarse una cartera. Creo que fue la primera  cosa de “persona mayor” que se compró, pero claro en ella solo llevaba una foto suya, los cromos repetidos para cambiarlos y algunos “tazos”, muy de moda por aquella época.

Un día estaba yo ordenando papeles,  se me cayó la carpeta del seguro de decesos y rodaron por el suelo las tarjetas acreditativas de cada uno de nosotros. Él, que andaba por allí se agachó a recogerlas y se sorprendió que hubiera una tarjeta igual que las de crédito a su nombre.

-¿Esta tarjeta para qué es?- preguntó intrigado.

-Es tu tarjeta del seguro de decesos.

-¿Y eso que  es?

-Pues un seguro para que si te mueres estén todos los gastos pagados.

Me miró fascinado como si le hubiera dicho que éramos propietarios de una docena de pozos de petróleo.

-¿En serio? ¿Y todos tenemos una?

-Si

-¿Y si tú te mueres, yo no tendré que pagar el ataúd?

-No -contesté de mala gana.

-¡Oye, pero esta es la mejor idea del mundo!

Y procedió a meter la tarjeta en su cartera de persona mayor.

-¡No, no trae acá que la pierdes!

-¡De eso nada, esta tarjeta hay que llevarla siempre encima! Si me muero mañana, que ellos se encarguen de todo.

Dolega  con cara de madre.

-Anda, déjate de decir bobadas y dame la tarjeta que la guarde en la carpeta.

-Que no, madre que no; que esta tarjeta es la mejor idea que habéis tenido nunca y pienso llevarla siempre encima. Cuando a uno se le muere alguien, solo hay que estar pensando en los buenos momentos que pasamos con esa persona y no estar pendiente de si las flores son caras ó baratas. Hay que estar todo el rato recordando cosas bonitas para no sentir tanta tristeza y no tienes tiempo de otras cosas. Se dio media vuelta y se fue con su tarjeta metida en la cartera.

Lo vi irse y no supe qué contestarle pero sí recuerdo que en ese momento, por primera vez, le encontré un aspecto que no fuera  truculento al tema.

Él le había dado un sentido diferente al asunto. Lo de ahorrarte el dinero estaba genial pero también era importante que alguien te descargara de preocupaciones añadidas a las que ya tendrías en esos momentos.

Tengo que reconocer, que los razonamientos de esta criatura a mí siempre me han sorprendido. Por cierto, a día de hoy sigue llevando su tarjeta de decesos en la cartera y cuando alguien la ve y le pregunta por qué lleva eso encima, siempre contesta lo mismo.

-Pues mira, esta fue la primera tarjeta que metí en mi cartera, pero básicamente por si la necesito y ¡es que esto es una gran idea!

¿Publicidad social, sexismo o algo más?

Hace unos días me he encontrado con esta imagen en Facebook. Su leyenda era “37 ejemplos de buena publicidad social” ilustrada por la foto en cuestión.

Mi primera reacción ha sido intentar entender cuál es la intención de la campaña. ¿Qué los hombres no le ceden los sitios a las mujeres en el transporte público? No veo porqué un hombre tiene que cederle el sitio a una mujer. En un mundo de igualdad no encuentro la necesidad de ello y creo que una gran mayoría de mujeres opinarán lo mismo que yo. Si yo no cedo mi asiento a un hombre en el metro, no veo porqué tiene un hombre que cedérmelo a mí. Así que creo que no va por ahí la cosa.

¿Que en el transporte público hay una serie de asientos reservados a determinados grupos de población y que hay caraduras que pasan de ello? Eso ya me parece mucho más lógico porque las “protagonistas” son dos mujeres una con un niño en brazos y otra visiblemente embarazada, que por cierto tiene una cara bastante lánguida. Vale, creo que la cosa va por ahí…

Esto no es una campaña de sensibilización social, esto es una estigmatización de un sector de la población. ¿Dónde está la niñata pasota, el ejecutivo agresivo que mira para otro lado, la treintañera superwoman enfrascada en su tablet? Los mendas de la foto antes que hombres son personas ineducadas e incívicas, además de bastante casposas, da igual su sexo y lo siento pero este tipo de acciones no creo que ayuden mucho. Quizás si los personajes fueran más normales, variados y creíbles nos haría pensar que todos, en alguna ocasión hemos pecado de pasotas ante una situación parecida y no deberíamos hacerlo y entonces recuerdo mi primera teoría…

¿Es que acaso lo que pretende decir la foto es que SOLO los hombres tienen la obligación de levantarse si entra una chica embarazada en el vagón del metro donde claramente se ve una pegatina que avisa de que esos asientos están reservados para ellas esté sentado quién esté? ¿Y qué carajo tiene que ver la “revista para hombres” con dejar tu asiento en el metro?

Por cierto… ¿Si va el autobús lleno y todos sus pasajeros son mujeres embarazadas y con niños pequeños y entra un señor mayor con un bastón, quién tiene preferencia? Porque existe otro tipo de discriminación que no todos nos atrevemos a mirar, aunque la vemos a diario, la sufrimos en nuestras carnes e incluso la practicamos a veces sin darnos cuenta: el edadismo. Esta palabreja casi impronunciable no es más que la definición de una clase de discriminación sobre las personas mayores, basadas en estereotipos y prejuicios sin sentido. ¿Piensas que eres solidario y que te preocupa nuestra tercera edad, y que no se te pasa por la cabeza hacerle ningún mal a ninguna persona de edad avanzada? Veamos si es verdad.

¿Cuántas veces has pensado que tu abuela, e incluso tu madre, son seres asexuales? Y no es que no hayan practicado sexo, ni tengan una sexualidad definida: es que simplemente son mujeres mayores que ya no deberían tener ningún deseo sexual. Curiosamente, las maduras xxx es una de las categorías más vistas en el porno online; pero ninguno estaría dispuesto a admitir, mucho menos a aceptar, que una de esas actrices fuera nuestra madre o nuestra abuela. Parecemos pensar que estas viejas calientes han salido del aire, y que no tienen una familia a la que dar cuentas por salir en esos videos guarros. Y piensas que las mujeres de edad de tu familia nunca en la vida podrían hacer nada de eso, porque ellas son decentes. Por supuesto, no dejas en el tintero que seguramente estas maduras estrellas porno lo hacen todo por dinero, con lo que son unas putas degeneradas (curioso que no se piense eso de los actores maduros que también se dedican a la pornografía, pero esa es otra historia).

Así, señores, es como practicamos el edadismo, sin límite de control y casi sin percatarnos de ellos. Aboguemos por la igualdad en todos los sentidos, no sólo en cuestiones de género, raza o religión: también en edad.

Tópicos femeninos

Definitivamente hay mujeres que parecen que entrenan todos los días de su vida para darle la razón a todos los que elaboran esos tópicos femeninos que luego las demás tenemos que desmontar a base de mucho esfuerzo y trabajo.

Lo que voy a relatar es rigurosamente cierto y cualquier parecido con la realidad no tiene nada de coincidencia.

El Consorte está pasando un virus estomacal y ha decidido que lo único que lo levantará del trono de cerámica es la manzanilla. No importa lo que le haya dicho el médico, él lo que necesita es manzanilla.

Como ustedes comprenderán, a estas alturas de mi vida no estoy yo para discutir los beneficios científicos acerca de las infusiones. El único inconveniente es que no tengo la milagrosa florecilla en casa, así que me armo de paciencia y me voy al supermercado a comprarle una caja

-¡Pero tráeme una caja de las grandes!

Pues eso, marchando un saco de manzanilla.

Me desplazo a un supermercado que acaban de abrir en mi zona por aquello de que así lo conozco. Llego y me aparco en el garaje subterráneo y me maravillo de lo amplias que son las plazas de aparcamiento, cosa que esta cadena de supermercados no suele tener porque aprovechan el espacio al máximo.

Compro la caja GRANDE de manzanilla y 49€ más, como es costumbre. Llego al aparcamiento y hay en él cuatro coches. Repito en un parking con unas 70 plazas hay cuatro (4) coches.

Abro el maletero y me dispongo a guardar las bolsas. De repente siento que viene un coche. Levanto la cabeza y veo un auto tipo monovolumen, concretamente un Citroen Picasso, con una mujer de mediana edad. No sé precisar sus años, pero ni es una jovencita ni es una abuela. El coche muy nuevo de matrícula.

La mujer se dispone a aparcar su coche en la plaza de garaje de mi lado derecho. Esa plaza está entre una columna y una pared. Mete el coche muy cerrado y no puede entrar a la primera. Da marcha atrás, gira las ruedas pero las gira al revés así que cuando lo vuelve a intentar, no puede entrar.

Yo sigo metiendo mis bolsas. Siento que da marcha atrás para desistir de esa plaza…y se decide por la que está justo a mi izquierda. Vuelvo a repetirles a los lectores que hay cuatro coches en todo el parking.

Siento que está metiendo el coche y oigo un ggggñññññhh. Levanto la cabeza asustada y veo que la conductora está estrenando la columna con su aleta derecha. Frena, mete marcha atrás, gggggññññhhhh, acaba de repasar la columna y la aleta, no vaya a ser que se quede la cosa en una nadería.

“Bueno, ya que tiene que dar el parte al seguro, que le compense” que diría El Niño.

No se baja a ver qué ha ocurrido. Creo que está convencida que lleva un Leopard en las manos y que “se joda la columna”. Siento que mete otra vez marcha atrás con violencia con la clara intención de desechar esa plaza también.

Termino de meter mis bolsas, cierro el maletero y me voy, lo más lejos que puedo de ella, a dejar el carrito del supermercado. Cuando estoy dejando el carrito escucho un enorme ¡GGGGÑÑÑÑHHH! Me giro y veo que ahora la cosa está de la siguiente manera:

La buena mujer, entre toooodas las plazas libres, ha escogido una plaza que tiene una columna a su izquierda, ha entrado mal y está rebañando la pintura de la columna y jodiendo la aleta derecha del coche.

Me paro y me empieza a entrar la risa floja. Veo el panorama de cómo está dejando el coche en ese parking totalmente vacío con decenas de plazas centrales sin ninguna columna y que podría aparcar el coche perpendicularmente sin problema, pero ella no está dispuesta a dejar las cosas a medias.

Vuelve a dar marcha atrás ¡GGGÑÑÑHH! Acaba de rebañar la columna y de joder la aleta; para el coche en la calle central y se baja visiblemente alterada.

-¡¡Pero qué le pasa a este parking!! Y el eco es ensordecedor, debido a lo vacío que está el lugar.

Yo voy caminando hacia mi coche por el fondo del parking ya que temo que decida aparcar por donde voy andando. No puedo acercarme a ella porque sé que me voy a matar a reír y va a ser peor el remedio que la enfermedad, así que prefiero pasar por abuela despistada que por abuela cabrona, pero a la vez pienso que estas habilidosas mujeres son las responsables de que tengamos la fama que tenemos. Bueno, la mía del parking y todas estas…

¡Que tropa!

Pseudofeminismo

Como soy nueva en este mundo bloguero, me leo todos los manuales que hay de cómo hacer que mi blog sea conocido. Todos tienen muchas fórmulas, unas más afortunadas que otras pero todos coinciden en una, que no deja de ser una perogrullada, pero la marcan como regla de oro para que se conozca tu sitio:

Visitar otros sitios.

Como yo últimamente tengo un poquito más de tiempo libre, (¿Les he dicho que estoy en el paro? ¿Sí? Pues estoy en el paro) me dedico a pulular ó como dirían en mi pueblo a “pajarear” por la red.

Voy de blog en blog viendo, leyendo y en aquellos que me parecen interesantes, comento y los meto en la lista de “probables”, quiere decir que me pasaré varios días a ver cómo son y cómo respiran.

Si me gustan, ya sea por su temática ó su manera de escribir, ó simplemente porque hay algo en el blog que me inspira confianza aunque toque temas que no me interesen demasiado, me suscribo y me convierto en seguidor.

Pero hay decenas y decenas que leo pero no conecto con ellos así que pasan a engrosar lo que yo llamo “la nebulosa”.

¿Y porque os cuento todo esto?

Porque como tengo mucho tiempo libre, visito muchos, muchos blogs al día y hay una clase de blogs que me han despertado una curiosidad sociológica grande.

Generalmente son blogs escritos por mujeres ó eso dicen en sus perfiles, en su gran mayoría treintañeras ó eso dicen, con un trabajo de media ó superior cualificación y que en un porcentaje no pequeño son funcionarias, solteras ó con parejas más ó menos estables ó eso dicen.

La temática es casi siempre variopinta y relata el día a día más ó menos. Ahhh y otra cosa, muy viajeras y viajadas casi todas.

Sus relatos son casi siempre de carácter bastante independiente, liberado, incluso algunos de ellos desinhibido. A primera vista todo es muy coherente pero cuando vuelves a leer, vas encontrado expresiones del pelo “así mi churri me tiene entretenida”, “de esta manera no tendrá queja de mí” y pensamientos bastante machistas, que estoy segura de que si ellas mismas las leyeran en otro sitio, y no digamos en un blog escrito por un hombre, no dudarían en calificarlas de esa manera.

A menudo tienen pareja y su relación con ella tiene muchos episodios de reivindicación, lo que me hace pensar que dicha pareja no es tan liberal como ellas y claro, no entiendo cómo alguien con las ideas claras en ese sentido se pone a salir y menos a vivir con alguien totalmente opuestos a ellas en ese tema fundamental.

Entiendo una relación basada exclusivamente en el sexo ya sea de manera esporádica ó continua porque el tema entre los dos funciona bien. Lo que no entiendo es una convivencia diaria con alguien que en un tema fundamental como ese, es opuesto a nosotros. Y más hoy en día donde no hay problema para las relaciones interpersonales libres.

Así que al tiempo las dejan porque les coartan su libertad, no están pendientes de ellas, no conectan en lo fundamental y algunas premisas más, que misteriosamente se repiten en diferentes sitios. He llegado a la conclusión de que no ver la televisión está afectando mi capacidad de entender ciertas actitudes sociológicas. Porque sospecho que ciertas series televisivas marcan pautas de comportamiento y expresiones, porque es poco probable que se repitan tanto las mismas frases hechas.

Pero cuando la pareja, o sea el tío se las pira, porque al principio ellas relatan que lo han dejado, pero como al final todo se sabe, cinco post más allá, se quejan amargamente de que una buena mañana se levantaron y el pichón había volado y ahora ellas se dan cuenta de que lo adoran y que no saben si podrán vivir sin él y me recuerdan bastante a mis desengaños amorosos de cuando tenía dieciséis años. Eran terribles y siempre estaba segura de que no volvería a encontrar a nadie como ÉL.

Pero claro, éstas ya tienen sus treinta y pico, viven solas ó en compañía de otro y lo de pretender el “Love Story” diario es un poquito cansino.

Y Creo que las mujeres, que ya somos bastante complicadas para los hombres de manera natural, hemos incorporado otro factor más a desentrañar por el sexo opuesto:

El pseudofeminismo.

A saber:

-Quiero ser libre, independiente, liberada, pero me encanta que andes detrás de mí preguntando dónde estoy. Si no lo haces eres un desconsiderado.

-No quiero que me veas como un objeto sexual, pero si me compro el tanga super sexy (¿para qué?) y no me dices nada, me pillo un mosqueo imperial.

-En vacaciones me voy con mis amigas y algún amigo gay que es un encanto, a recorrer Indonesia en vez que quedarme contigo, porque me horroriza irme con tus padres a Cullera, además nuestra relación no es en firme; pero si no me llamas ó contactas conmigo todos los días a ver cómo estoy eres un rata de mierda, si con el Whatsapp sale gratis y en cuanto llegue a España vamos a hablar seriamente de lo nuestro.

En fin, podría seguir de manera indefinida, porque material hay para una enciclopedia.

Y mi reflexión es que lo que hay por ahí es mucha” liberada a la fuerza”, no sindical, que de esas también, no, de las que van de independientes, mejor sola que mal acompañada, feliz con mi soledad etc, que en cuanto se les presenta perico el de los palotes pierden el culo literalmente, con perdón, para compartir su independencia.

Eso si, todo vestidito de mucho sexo libertino, contado casi en vivo y en directo, muchos amigos entre medias, mucho supuesto desmadre y demás, pero al final importa lo que importa y aquí la que más la que menos anda buscando un “marido como Dios manda” ya sea por lo civil, por lo eclesiástico ó por lo militar.

Rutinas

Los seres humanos, somos realmente especiales.

De pequeños tienen que enseñarnos a desarrollar hábitos. A nuestros padres les cuesta Dios y ayuda que tengamos una serie de rutinas que harán de nuestra vida algo mínimamente organizado y coherente.

Sin embargo de mayores nos cuesta Dios y ayuda salir de nuestras rutinas cotidianas. Menos mal que en casa algunas veces es imposible.

Hoy he recordado una anécdota de hace semanas, que ilustra lo que digo.

Antecedentes:

El chino de nuestro pueblo es un chino que está aguantando la crisis de maravilla en un municipio donde han quebrado dos chinos antes que él.

Nunca he querido pensar el porqué. Mi estómago prefiere no saberlo.

El chino de mi pueblo, al único que entiende de mi casa es al niño. El niño cuando llama al chino habla como el chino pero en español y el chino le entiende. Llamo yo y le hablo en español y le tengo que repetir siete veces lo mismo., Ejemplo práctico:

-un arró tré delisia (el niño)

-Un arroz tres delicias (Yo)

Así que hemos designado al niño Interlocutor Oficial con el chino.

-¿Pedimos chino para cenar hoy?

-¡No consorte, chino noooo!

-Chino siiiii, porque me gusta el chino y yo no me quejo cuando vosotros pedís pizza. Pizza que yo no puedo comer y me toca comer ensaladita mientras vosotros zampáis sin compasión delante de mí. Así que hoy, chino.

-¡Niño, pide chino!

Así sin más. Y es así porque nosotros llevamos pidiendo lo mismo en el chino, desde hace años. A saber:

1 Rollito especial (delicia que nadie sabe en qué consiste y que se come el consorte en solitario. Nadie más se atreve)

2 arroz tres delicias. (arroz blanco con guisantes y algo que recuerda a trocitos de tortilla francesa)

2 tallarines con gambas (macarrones con salsa de soja, brotes de soja y dos gambas para que el chino pueda poner en el menú el plural de la palabra gamba)

2 verduras con gambas (lo mismo que lo anterior cambiando los macarrones por repollo y zanahoria)

1 Cerdo Chao sao (rodajitas de vaya usted a saber qué con una salsa que nos gusta)

1 Wong tong frito (Riquísima masa rellena de vaya usted a saber qué, que la que escribe solo come lo de alrededor, por si acaso)

1 Pan chino (bola de masa indefinida que si el chino calienta lo suficiente al microondas está buena, sino el centro está congelado)

Este menú está estudiado al milímetro para se llegue a los 30€ necesarios para que nuestro amable chino nos regale una botella de “Licor de flores”.

Después de muchas teorías de cómo elabora el licor de flores, la que gana como probable es aquella que dice que coge una botella de alcohol, le echa unas gotitas de cualquier licor barato del mercado, coge las flores de plástico que tiene en las mesas del restaurante, las mete dentro de la botella, les da unas cuantas vueltas y ¡Voila! Ya tenemos el “licor de flores” y los centros de las mesas limpios.

Nuestro interlocutor empieza a pedir la comanda en “espanchi”, pero algo es diferente.

-¿Cómo que numero? Yo no tengo número colega. ¿si? ¿seguro? Espera.

¡¡¡Mamáaaaaaaa acercame el papel del restaurante que ahora va por número!!!!!

-Si gritas un poquito más te ahorras el teléfono con el chino. Directamente te oye desde el restaurante. Toma.

Papelito de publicidad del restaurante con todos los platos del menú con sus correspondientes números.

-sí. Si colega 21 tallarine con gamba…

A los quince minutos está a la puerta la moto del chino con el pedido.

La mesa está puesta y todo listo. 3, 2, 1 ¡¡¡ A comer!!!

-Oye esto que es

-¿Ni idea y esto?

-¿¿¿¿¿¿¿Oye pero tú que has pedido???????

-¡¡¡Yo lo mismo de siempre!!!

-Pués ya me cuentas, porque esto se parece mucho a unas berenjenas.

-A ver si es que se ha equivocado de pedido

-¡¡¡¡¡¡¡¡El chino no se equivoca nunca!!!!!!!!! Que es colega mío y yo te digo que no se equivoca. Ese chino es perfecto.

El consorte y yo nos miramos.

-¿Tú sigues con la chica ésta que sales no?

-¡Iros a la mierda! Voy a llamar a ver qué ha pasado.

-Hola soy yo El Niño, oye que el pedido no es el mio….

-Yo pido 2 arró tré delisia

-si número 24. No, no número 31, número 24.

-No, no en papel mío no. En papel mío número 24 arró tre delisia no Chao La Fan ¿qué e Chao La fan? Ahhhhhhh

-Pera, Pera. Donde….pera…. 2011

-No yo solo tengo este papel. Jodeeer yo no tengo nuevo. Vale vale. Llamo vuelta ahora mimo, vale.

Que estamos desactualizados. Que hay un nuevo menú que han sacado en abril y que nosotros tenemos el viejo.

-Mira a ver si convences a tu colega para que te lo cambie y que traiga lo nuestro y le devolvemos lo que ha traído.

-Hombre no creo que quiera, pero lo puedo intentar.

-¡Pero si ni lo hemos tocado!

Y de pronto nos miramos los tres…

Mientras nosotros estábamos desentrañando el misterio del menú, la piraña que habíamos dejado sola en la cocina estaba dando buena cuenta de los nuevos manjares en solitario y sin que nadie le pusiera coto.

Entramos y allí estaba. La niña sola y feliz con todas las viandas para ella.

-Fuef efto nuevo eftá buenísimo ¿¿ehh? Probadlo. Probadlo que si no se termina.

-Colega, que soy El niño, que está bien que nada, que comemo esto, vale, vale, adiós.

Así hemos abierto nuestro horizonte en el menú de nuestro chino. Y claro, le hemos pedido un papelito de los nuevos, porque en definitiva, nosotros somos gente rutinaria.

Jewish Apple Cake

Hoy toca homenaje gastronómico, básicamente porque de la oficina del consorte me envían reiterados mensajes acusándome de persona con poca credibilidad, ya que hace semanas prometí el bollo de manzana y este es el día en que no han podido constatar si es tan bueno como digo yo que es.

La receta la tengo con las medidas americanas y las he pasado al sistema métrico decimal más ó menos:

  • 5 manzanas (yo uso manzanas golden)
  • 5 cucharadas soperas de azúcar
  • 2 cucharaditas de canela
  • 1 taza (250 Mililitros) de aceite (la receta original es con aceite de girasol)
  • 2 tazas (450 Gramos) de azúcar
  • 3 tazas (675 Gramos) de harina
  • ¼ taza (65 Mililitros) de zumo de naranja
  • 3 cucharaditas de levadura en polvo
  • 1 cucharadita de sal
  • 2 1/2 cucharaditas de vainilla líquida
  • 4 huevos
  1. Pelar y cortar las manzanas en lonchas finas, agregar el azúcar y la canela y remover de vez en cuando. Es conveniente hacer esto como media hora antes para que la manzana suelte el jugo, se mezcle con el azúcar y la canela hasta formar una especie de almíbar.
  2. Precalentamos el horno a 176ºC/350ºF
  3. Mezclamos la harina la sal y la levadura en polvo. Si queremos que salga más esponjoso pasamos la harina por un tamiz ó un colador.
  4. En el bol donde tenemos el aceite y el azúcar mezclados Vamos incorporando los ingredientes en cuatro tiempos: un poco de harina, un huevo, un poco de zumo de naranja y batimos bien ya sea a mano ó con robot de cocina hasta que esté todo mezclado, otra tanda de harina+ huevo+ zumo de naranja. Así hasta terminar todos los ingredientes. Es conveniente mezclar bien entre tanda y tanda para que la masa salga homogénea.
  5. Añadimos la vainilla líquida.
  6. Engrasamos un molde de 25cms de diámetro y ponemos la mitad de la masa.
  7. Ponemos la mitad de las manzanas con la canela y el almíbar que han soltado.
  8. Echamos el resto de la masa cubriendo las manzanas.
  9. Ponemos la otra mitad de las manzanas con canela hasta cubrir toda la masa.
  10. Horneamos durante 1 hora y media ó hasta que al meter un cuchillo en la masa, salga limpio.

Aceite de oliva virgen extra con aromas

Es imposible concebir la cultura mediterránea sin el aceite de oliva. Sus orígenes se remontan al 3000 AC cuando los fenicios lo llevaron por la cuenca mediterránea. Los griegos lo utilizan para diversos usos. Pero es durante la época romana cuando Hispania (hoy España) y más concretamente Bética (Hoy Andalucía) era el principal proveedor de aceite de oliva a los habitantes de Roma. El dorado elemento se transportaba en ánforas que pueden verse en el monte Testacio en la capital italiana.

Las plantaciones de olivos por toda la península ibérica al igual que en todo el sur de Europa convirtieron a este producto en una de la materias primas más importantes y valoradas de la época, importancia que dura hasta nuestros días.

El aceite más apreciado es el aceite de oliva virgen extra, que es el que se saca por prensa en frio por medios exclusivamente mecánicos y por supuesto, solo contiene aceituna. Es esta calidad la más recomendable para elaborar los aceites aromatizados.

Los aceites que de los que hablo están realizados con aceite de oliva virgen extra de variedad hojiblanca porque personalmente es la que más me gusta, pero el aceite de oliva, como el vino, es cuestión de gustos y como me dijo en una ocasión el dueño de una gran bodega española: “El mejor vino es el que te gusta” y con el aceite pasa igual.

Las hierbas aromáticas que se utilizan deberían estar recogidas de la huerta en el momento de echarlas al aceite pero se pueden comprar en el supermercado perfectamente. El consejo que doy es utilizarlas cuanto antes una vez que se han comprado, porque si se dejan en la nevera varios días, perderán sabor y el aceite no tendrá demasiado aroma.

Las botellas de cristal son especialmente atractivas para este propósito, pero no debemos olvidar que la luz es un gran enemigo del aceite de oliva ya que destruye sus propiedades, así que recomiendo que el tiempo de maceración y durante su uso estén las botellas en la oscuridad, metidas en un mueble por ejemplo.

El tiempo de maceración de todos ellos ronda los 40 días pero esto, como todo, va en gustos. Lo mejor es ir probándolo hasta que el sabor sea el que deseamos.